Scroll Top
19th Ave New York, NY 95822, USA

Come, reza, ama

Antonio Albert, crítico de cine y presentador, ‘Las pelis que me monto’

Hay películas que recrean grandes eventos, que ensalzan a grandes figuras, que muestran grandes sentimientos. Y también hay películas sencillas, con aparente poca ambición, protagonizadas por personas corrientes en historias cotidianas que llegan al corazón de espectadores de todo el mundo porque, finalmente, nos hablan de emociones y personajes universales. Así arranca esta cinta que, sin embargo, ha cosechado tal éxito en Tele 5, y ahora en Antena 3, que ha terminado por convertirse en un taquillazo monumental cuyo protagonista, Karlos Arguiñano, ha alcanzado el soñado estatus de estrella internacional.

Arguiñano, come, reza, ama...
Arguiñano, come, reza, ama...

Come, Reza, Ama no se basa en una obra de autobiográfica, en clave autoayuda, pero nace de la sincera relación entre un hombre y su amor por la gastronomía. El buen comer, la buena cocina, el arte de saber vivir es el motor de un relato que cambia cada día en función de la receta, de los ingredientes, pero que siempre mantiene una estructura única: los chistes del cocinero, los trucos que generosamente comparte (bueno, sí, una generosidad regada por 10 millones de euros pagados a tocateja por la cadena que le ha acogido para luchar contra Pasapalabra), su facilidad para comunicar y su respeto por los demás compañeros de viaje: la colaboración de Juan Mari Arzak es todo un guiño al star system…

La trama no puede ser más sencilla, por no decir básica: no hay guión, sólo apuntes de una receta que ahora el cocinero estrella salpica con informaciones medicinales, pero su improvisación es fruto de años de experiencia. La larga duración del relato le ha llevado a desarrollar un sentido del espectáculo para el que ha sacrificado la vergüenza: lo mismo canta y baila que corta en juliana las verduras de su huerta.

Que nadie crea que, a pesar de todo, sea una película barata: la publicidad que decora la cocina, los electrodomésticos, incluso las carnes o las alubias, confirma que Arguiñano es, además de un filón de tres tenedoras, una engrasada maquinaria de hacer dinero. Tanto que la película tiene su versión en recetarios de revista o, como curiosidad, un dineral en derechos de autor de una banda sonora entonada por el cocinero en la cabecera y que le acompaña a lo largo de su aventura culinaria.

Y sí, hay otros cocineros: Jaime Oliver, ese tiparraco inglés que guarrea con ollas y sartenes, a los que arroja puñados de hierbas arrancadas a lo bestia, o Julius, un chavalito que firma platillos en los que invierte 22 minutos. También hay monjas que hacen milagros con los dulces y señoras que podrían nuestra madre o abuela. Como decimos, hay otros cocineros, pero ninguno llega a nuestras casas con el compadreo campechano de este Arguiñano que hace del perejil la estrella de todos los platos.

Entradas Relacionadas
Clear Filters
¿Cómo gestionar mis perfiles durante las Vacaciones de Navidad?
6 claves para aumentar tus ventas en navidad con marketing digital
Las consultas sobre Social Media en redes, ¿a cualquier precio?